Apuntes para el debate

En diversas ocasiones, los seres humanos hemos observado que, cuando se desatan las fuerzas de la Naturaleza, somos vulnerables. Tenemos la enorme capacidad de ver, prever, analizar y comprender un sin fin de fenómenos, pero no podemos controlarlos todos.


La presencia a nivel mundial del covid-19 refuerza la afirmación anterior. Sin embargo, esta pandemia que estamos transitando nos permite observar que el virus, el verdadero virus, es el capitalismo.


Ante la presencia de un virus de alto contagio, que puede hacer colapsar los sistemas de salud, el capitalismo hace foco en una falsa dicotomía: o la salud, o la economía. Cuando salud y economía son dos variables que no tienen que estar necesariamente en oposición.


Es más, es absolutamente perverso colocar a la mayoría de la población en la situación de tener que elegir entre proteger su vida -de la manera que pueda y con los conocimientos que por el momento se van teniendo sobre el covid-19-, o morir de hambre y endeudados de manera irremediable. Y esta es la falsa oposición que el capitalismo proclama.


Los seres humanos somos vulnerables ante las fuerzas de la Naturaleza, pero también sabemos utilizar las situaciones límites y complejas como trampolines, como excusas para que pueda aflorar lo mejor da cada persona. Es por eso que, desde mi punto de vista, se hace necesario hacer una relectura de la realidad, con espíritu crítico y mente abierta, analizando a fondo la coyuntura actual, de manera que, entre todas y todos, podamos aportar al debate de ideas que el presente reclama.

Esa es la invitación, y ese es el sentido de este espacio.

De las ideas

La verdadera batalla se da en el terreno de las ideas. 

Desde hace tiempo, las ciencias sociales han estudiado y analizado el fenómeno de lo social, lo político y lo económico, por mencionar tres dimensiones que nos afectan a todos y todas. Pues bien, sabemos que vivimos en un sistema (esto es, un ordenamiento social, en el cual existen ciertas reglas o leyes que permiten y aseguran la convivencia entre personas), el cual se estructura en base a ciertas ideas, ciertas formas de ver al mundo y por lo tanto, ciertas formas de hacer. Recordemos que el 90% de los países del mundo viven bajo las ideas capitalistas, dominados por políticas liberales y neoliberales. Podríamos decir que existe un bloque hegemónico capitalista, que detenta el predominio del mundo. 

Hasta ahí, un brevísimo análisis sociopolítico. Llevemos todo esto a tierra. Manuel, cada vez que va al super, cuando compra lechugas y las pasa por la balanza (porque el super le permite pesar a él mismo la verdura que va a comprar, para luego pasarla por una "autocaja" y cobrarse a sí mismo), elige la lechuga crespa, porque sale más barata que la lechuga mantecosa. Pero en realidad, Manuel lleva lechuga mantecosa. Si fuéramos estrictos tendríamos que decir que Manuel le está robando al super, porque no es honesto con la compra. Bueno, así funciona el sistema capitalista. 

El capitalismo me enseña -a través de la música, el cine, las series, los libros, etc.-, que el "ganador", el "vivo", el "crack" es aquél que puede sacar ventaja. El capitalismo me dice que tengo que ser honesto, porque sino puedo ser sancionado, pero al mismo tiempo, me dice que si saco ventaja soy un vivo bárbaro, y que así es como se hace negocio: comprar en el lugar más barato para vender en el más caro. El capitalismo me enseña que es el hombre, el varón, el que puede ser ese "vivo bárbaro", porque las mujeres deben ocupar otros roles. Y si en una de esas una mujer es viva, hay que tener cuidado porque seguro que está "fallada", quiere parecerse a un hombre o andá a saber qué cosas raras hay detrás...


La batalla se da en el terreno de las ideas. ¿Qué podamos hacer? Desde mi punto de vista, cada vez que tenemos oportunidad, deberíamos conversar con el vecino, con la vecina, con nuestros compañeros y compañeras de clase, sobre estas cosas. Siguiendo con el ejemplo, el valor de la honestidad, que no es necesario andar sacando ventaja de los demás. Cuestionar(nos) las "verdades" que el sistema nos enseña. 

Año 2020, y un pretendido político uruguayo cree que las mujeres son las más capaces para limpiar, porque son mujeres. Claro! Si solo sirven para eso, ¿verdad César? La batalla debe darse en el terreno de las ideas...

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