Apuntes para el debate

En diversas ocasiones, los seres humanos hemos observado que, cuando se desatan las fuerzas de la Naturaleza, somos vulnerables. Tenemos la enorme capacidad de ver, prever, analizar y comprender un sin fin de fenómenos, pero no podemos controlarlos todos.


La presencia a nivel mundial del covid-19 refuerza la afirmación anterior. Sin embargo, esta pandemia que estamos transitando nos permite observar que el virus, el verdadero virus, es el capitalismo.


Ante la presencia de un virus de alto contagio, que puede hacer colapsar los sistemas de salud, el capitalismo hace foco en una falsa dicotomía: o la salud, o la economía. Cuando salud y economía son dos variables que no tienen que estar necesariamente en oposición.


Es más, es absolutamente perverso colocar a la mayoría de la población en la situación de tener que elegir entre proteger su vida -de la manera que pueda y con los conocimientos que por el momento se van teniendo sobre el covid-19-, o morir de hambre y endeudados de manera irremediable. Y esta es la falsa oposición que el capitalismo proclama.


Los seres humanos somos vulnerables ante las fuerzas de la Naturaleza, pero también sabemos utilizar las situaciones límites y complejas como trampolines, como excusas para que pueda aflorar lo mejor da cada persona. Es por eso que, desde mi punto de vista, se hace necesario hacer una relectura de la realidad, con espíritu crítico y mente abierta, analizando a fondo la coyuntura actual, de manera que, entre todas y todos, podamos aportar al debate de ideas que el presente reclama.

Esa es la invitación, y ese es el sentido de este espacio.

Lo simbólico y lo cultural


Algunas escuelas psicológicas entienden que es posible comunicarse con el inconsciente a través del símbolo. El inconsciente se manifiesta a través de lo simbólico (el ejemplo más conocido es el de los sueños), y es a través de lo simbólico que podemos comunicarnos con él. Esto es útil cuando queremos sanar algunas experiencias dolorosas que han quedado atrapadas en nuestra psiquis, o que nos es difícil sanar alguna emoción. 

Este ejemplo del inconsciente y lo simbólico puede resultar oportuno para pensar estrategias que operen en lo simbólico cultural. La cultura es el gran constructo en el que vivimos. Somos moldeados por una cultura desde el momento que nacemos, y quizás un poco antes (por las decisiones que nuestros padre y madre toman antes de que nazcamos). Dicha cultura está elaborada por símbolos, ideas fuerza que mooldean nuestra forma de pensar, sentir y habitar el mundo. 

Sabemos que las estructuras económicas y productivas de una sociedad dada moldean la cultura de ducha sociedad. Pero también sabemos que modificar las relaciones de producción per se no modifican la superestructura social. Desde esa perspectiva resulta interesante pensar en formas de incidir en el plano netamente simbólico. ¿Cómo podemos hacer eso? Quizás utilizando las mismas estrategias que el bloque hegemónico capitalista utiliza para sus fines, dotándolos de un sentido nuevo. 

Recordemos que la cultura no es solamente la música que se escucha en un tiempo dado, ni el conjunto de artistas conocidos, ni la moda, ni la forma de hablar, etc. Es todo eso y más. Pensar estrategias simbólicas y culturales puede ser una manera de incidir en la estructura social, en la masa de pueblo que necesitamos esté dispuesta a acompañar las transformaciones que se necesitan  ypara asegurar la vida, la dignidad de todos y todas.

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